Salteado de calabacines.

 

calabacines con tomate

 

Tener unas guarniciones en nuestro “fondo de armario” gastronómico es un recurso que nos saca de muchos apuros. Si colocas este salteado de calabacines encima de un couscous básico, es capaz de convertirse en un primer plato de categoría.

Ingredientes:

200 gr de cuscús de trigo eco

2 calabacines

2 tomates maduros

4 filetes de anchoa

2 CS de alcaparras

1 CS de Orégano

Mezcla de semillas tostadas eco

Perejil fresco

1/2 limón

Queso parmesano

Elaboración:

Vamos a preparar este salteado de calabacines cortando los calabacines en rodajas de un centímetro de grosor. Las pasamos por una sartén con un fondo de aceite de oliva virgen extra. Es importante que no haya mucho aceite, pero tampoco que quede escaso. Con que el fondo entero de la sartén este bañado en aceite, será suficiente. Colocamos las rodajas de calabacín, una vez doradas, en un plato y las espolvoreamos con un poco de queso parmesano rallado AL MOMENTO, mientras están aún calientes.

En la misma sartén donde hemos marcado los calabacines (añadiendo un poco de aceite, si fuera necesario) deshacemos los filetes de anchoa y añadimos los tomates picados en trozos gruesos. Damos unas vueltas al conjunto dejando que el tomate pierda su agua y se compote en la sartén. Añadimos las alcaparras y el orégano, damos unas vueltas y espolvoreamos con el perejil fresco picado y un chorrito de limón para abrillantar el sabor de la salsa.

Para preparar el cuscús sobre el que vamos a colocar el salteado de calabacines, ponemos a hervir el mismo volumen agua que el de cuscús. En un cuenco ponemos el cuscús y vertemos el agua hirviendo, espolvoreamos con sal y pimienta y tapamos. Dejamos reposar 10 minutos. Agregamos un chorrito de aceite y con un tenedor revolvemos hasta que quede bien suelto.

En una fuente amplia ponemos el cuscús, encima los calabacines y sobre esto la salsa de tomate.

Espolvoreamos con abundantes semillas tostadas y ya está listo para servir.

Emplatado:

Este plato lo aprendí a hacer en Nápoles. Los limones de Capri son legendarios por su sabor y le dan a esta salsa una acidez maravillosa.  No es un plato de mucho compromiso, sino muy familiar. Saca la fuente a la mesa sin demasiadas ceremonias y sírvelo con alegría. Puedes usar la salsa también sobre pasta o arroz.

Trucos:

Es importante que las rodajas de calabacín sean de un centímetro. Si son más finas se pocharán, y si son más anchas quedarán crudas. Buscamos que están deliciosamente tostadas y perfectas de punto.

La Nonna que me enseñó este plato insistía hasta la saciedad en que el parmesano debía rallarse al momento y espolvorear con él los calabacines recién sacados de la sartén. Yo me siento en la obligación de transmitir su sabiduría.

Si no tienes limón en casa puedes sustituirlo por unas gotas de vinagre (No se lo digas a la Nonna)

Ten cuidado con el punto de sal, las anchoas cocinadas aportan mucho sabor. Es mejor que lo pruebes justo antes de servirlo.

Nos vemos en Casa Ruiz!

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